Es algo simultáneo, como un relámpago. Una chispa que se enciende sin pedir permiso, sin importarle nada, así eres, sublime recuerdo. Tan severo y tan distante, te veo, sonrío, pienso y luego recuerdo. ¡Sólo Dios sabría decirme que pasará! Cuándo te volveré a ver... sé al menos, que no en vida propia, que habré de asustarme y retorcerme, que habré de agitarme, que habrá de convulsionar mis ideas, que provocará, al fin, tantos sentimientos y emociones extrañas antes desconocidas; al menos espero, te espero, aquí estoy, encuéntrame. Si... a veces estoy a la deriva, a veces te extraño y a veces, aunque quisiera, no puedo recordarte... aunque mi mente se retuerce una y mil veces, no puedo, me es imposible.